Las Plaquetas

En la cueva del Parpalló se han hallado 5034 plaquetas con 6245 caras decoradas. Se trata del conjunto de arte mueble paleolítico más importante de Europa. La cronología de las plaquetas alcanza sin interrupción desde el 23.000 hasta el 12.000 antes del presente.

¿QUÉ TÉCNICAS USABAN?

Las técnicas empleadas en las representaciones animales son el grabado y la pintura. Dentro del grabado el trazo simple y el múltiple son los más empleados.

En cuanto a la pintura, puede aparecer sola o en combinación con el grabado. Los colores más empleados son el rojo y el amarillo, extraídos posiblemente de nódulos de ocre o hierro.

¿QUÉ SE REPRESENTA?

En las plaquetas de Parpalló se encuentran representados 766 animales, 4.022 signos y 8 posibles figuras humanas. De las figuras animales la mayoría corresponden a cabras salvajes, ciervos, caballos/asnos y uros. Entre el resto encontramos rebecos, cánidos (cuón y lobo), zorros, un lince, jabalíes, un posible topo campesino, una perdiz y un pato. Unas pocas plaquetas representan escenas de animales.

OTROS LUGARES CON ARTE PALEOLÍTICO

Podemos encontrar otros ya cimientos con arte amueble paleolítico en todo el arco mediterráneo occidental, desde Andalucía hasta Cataluña, Provenza o Sicilia. El yacimiento que más plaquetas ha proporcionado después de Parpalló ha sido la cueva de La Marche en Francia, con 1.512 plaquetas. Recientemente se han encontrado grabados de unos 20 animales en la cueva de les Meravelles (Gandia) similares a los de las plaquetas de Parpalló.

TIPOS DE ARTE PALEOLÍTICO

ARTE MUEBLE

Son aquellas pinturas o grabados realizados sobre objetos transportables, que pueden ser tanto plaquetas de piedra como instrumentos de hu eso o asta.

ARTE PARIETAL
Arte que se realiza sobre las paredes de cuevas o abrigos, también conocido como arte rupestre.

Justo es decir que la colección de plaquetas y piedras grabadas y pintadas de la cueva del Parpalló es uno de los hitos del paleolítico del mediterráneo. En el inventario publicado por Pericot su número ascendía a 4983, con 5968 caras utilizadas, puesto que hay algunas con dos caras empleadas, de las cuales 874 poseían restos de pintura, 556

restos tenían, a la vez, pintura y grabado y, finalmente, 4538 fueran sólo grabadas. Su número todavía ha ido aumentando regularmente debido a nuevos hallazgos.
Pericot dedica uno de los capítulos más importantes de su obra al grabado sobre piedra, uno de los aspectos más relevantes de la investigación de la cavidad.

Los años 90 del pasado siglo ven crecer, sobre todo de mano del catedrático de la Universitat de València Valentín Villaverde y sus colaboradores, el interés por las plaquetas. Este interés viene motivado, entre otras cosas, por la necesidad de contextualizar cronoestratigràficamente, es decir, en relación con la cronología de los estratos arqueológicos, los estilos pictográficos de la secuencia artística y así ofrecer un esquema de la evolución del arte rupestre paleolítico de la fachada mediterránea. Cómo ya afirmaba el mismo Pericot, las plaquetas ofrecían una imagen única de la evolución artística a través de grande parte del Paleolítico superior.

El conjunto de arte paleolítico mobiliar de Parpalló constituye, de momento, el legado artístico e ideológico mobiliar más importante del registro arqueológico mundial de estas características. Su elevado valor arqueológico y sus posibilidades museísticas no pasaron desapercibidas por el Museo de Prehistoria de la Diputación de Valencia, que dedicó una sala específica y una publicación monográfica capital para entender la secuencia artística del paleolítico.

Por otro lado, a nivel geográfico, la presencia de una estación ibérica mediterránea alejada de los focos rupestres conocidos del cantábrico o del Perigòrd occitano, zonas que habían capitalizado los descubrimientos de arte rupestre, hacía especialmente interesante el lugar para estudiar las relaciones entre la Europa nordoccidental y Andalucía, donde también recientemente se había localizado arte paleolítico en la cueva de la Pileta, Doña Trinidad y el Higuerón. Del mismo modo, la composición y la evolución de las industrias líticas y óseas, el estilo y la temática de sus representaciones artísticas del paleo

lítico superior también manifestaban unas estrechas relaciones de parentesco con las regiones vecinas, siempre con matizaciones particulares en cuanto a la distribución de algunos de sus disparos particulares.

Este registro permite trazar una seriación diagnóstica de las diferentes fases evolutivas y estilos artísticos entre el gravetiense (25.000) y el final del magdaleniense (11.000) en base a su posición cronoestratigràfica y todavía sin posibilidad de recurrir al arbitrio de las dataciones absolutas radiocarbóicas.


Una de las tareas fundamentales deltrabajo de investigación de V. Villaverde ha sido el establecimiento de la cronología del arte paleolítico. Su posición de partida descartaba la idea de una homogénea "provincia artística mediterránea", diferenciada

y aislada de las otras regiones europeas. Este hecho, además de proporcionar un estudio bastante esm

erado de la seriación cronológica, revistió una especial importancia al volver a incidir nuevamente en la relación estrechada que unía todas las áreas con manifestaciones del arte rupestre paleolítico. Así, la temática del arte paleolítico de Parpalló y el registro artístico europeo, en términos generales, se mantiene constando a lo largo de todo su recorrido cronológico y evolutivo. Esta estabilidad de los temas se reitera en la representación de signos y figuraciones animales, con algunas escasas representaciones antropomorfes.

La metodología empleada por el catedrático de la Universitat de València combinó la vertiente empírica con el estilístico. Así, por un lado emfatizó el calco y reproducción de la integridad de los motivos pictográficos, ayudado por un equipo de jóvenes investigadores. Por otro lado, enfocó la descripción de las piezas de acuerdo con unos criterios técnicos, temáticos y de composición (perspectiva, tipo de trazo, concepción de la demasiada de la figura, modelado, aminació, etc.), con la atribución cronocultural definida a partir de unas grandes unidades estilísticas que venían a coincidir con los dos grandes ciclos culturales representados en el yacimiento (solutrià y magdaleniense).

El bestiario representado en Parpalló no es muy amplio. Plasma, de manera bastante fidedigna, un catálogo de especies que estaban con total seguridad relacionadas con la en torno al macizo del Mondúber y con poblaciones estables a lo largo de todos los milenios de ocupación de la cavidad. En su inventario destacan notablemente el ciervo, el caballo, la cabra montesa y el uro, con algún caso extraño de carnero, de jabalí, de un pescado y de un anátido dudoso. En cualquier caso, se trata de una composición faunística que no incorpora las especies frías eurosiberianes (reno, mamut, bisnte, rinoceronte y antílope saiga), típicas del fenómeno rupestre en regiones más septentrionales.
En cuanto a los signos, se trata de los motivos, con diferencia, más abundantes de Parpalló. Por ejemplo, en el magdaleniense, momento en que se generaliza su uso masivo, llegan a cuadruplicar las representaciones otros animales.

En este apartado bastante complejo en que se incluyen todos los motivos no naturalistas se hace notar una cierta evolución de sus temas. Algunos de ellos son omnipresentes, pero otros poseen un gran valor cronológico, puesto que su presencia sólo se graba de manera puntual y muy delimitada. Es así como el rectángulo es privativo del solutrense evolucionado; los motivos arboriformes, zig-zags y las bandas de trazos cortos paralelos son característicos del magdaleniense; las agrupaciones alrededor de los serpentiformes, meandriformes o de reticulados con divisiones internas son específicos del magdaleniense antiguo y del magdaleniense superior respectivamente.