Hidrología

En el paraje encontramos un gran número de barrancos que discurren adornando el paisaje y modelando los relieves. Los barrancos son cursos naturales que sólo transportan agua en fenómenos de intensas lluvias, principalmente en otoño, pero puede que también en cualquier otra época del año si se generan lluvias torrenciales.

El ámbito del Borrell (en el sur del paraje) es la zona con mayor número de barrancos, entre los que se encuentra el "Barranc de la Gota", "el Barranc Tancat" y el mayor de todos, que recibe el agua de los demás, que es el "Barranc de Borrell", el cual llega al casco urbano de Gandia y desemboca en el mar donde se conoce como "Barranc de San Nicolás o de Beniopa".

El "Barranc de Borrell" discurre por todo el ámbito del Borrell condicionando la geomorfología y la vegetación, generando un conjunto paisajístico que se diferencia mucho del ámbito de la Caldereta (norte del paraje). Este se puede visitar si se realiza el sendero del Portalet, ya que en todo momento este sendero discurre paralelo al cauce del "Barranc de Borrell".

En cambio en el ámbito de la Caldereta es el "Barranc de les Voltes" el de mayor tamaño y el que también se puede recorrer cuando se visite el paraje por el sendero del Parpalló-Font del Garrofer. Este termina drenando todas sus aguas al "Barranc de Borrell" en un tramo inferior, ya fuera del paraje.

Los relieves del Parpalló-Borrell son calcáreos, aspecto que influye muchísimo en la presencia de acuíferos en el mismo. El agua de lluvia se acidifica cuando se enriquece con dióxido de carbono (CO2), formándose ácido carbónico que reacciona con el carbonato de calcio de la roca calcárea y forma bicarbonatos altamente solubles en agua. Esto provoca que, poco a poco, las grietas se hagan más grandes y se formen cavidades, simas, cuevas, galerías y estructuras subterráneas que conocemos como acuíferos.

La importancia de la presencia de los acuíferos reside en que son almacenes naturales de agua de donde se abastecen las poblaciones, como es el caso de Gandia.