La cueva del Parpalló

La cueva del Parpalló se encuentra situada dentro del Paraje Natural Municipal Parpalló-Borrell, espacio natural protegido de 560 ha. localizado en el término municipal de Gandia, el cual fue declarado por el Consell de la Generalitat Valenciana como Espacio Natural Protegido. Está catalogada como Bien de Interés Cultural y, desde el año 2008, está en proceso de revisión por la UNESCO para ser declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad. Está a unos 400  metros sobre el nivel de la mar en la vertiente sur del Mondúber, macizo montañoso del periodo cretáceo.

 En la cueva de Parpalló se ha encontrado el mayor conjunto de arte mueble prehistórico de Europa. Su cronología abarca todo el Paleolítico Superior. Lo componen más de 6.000 plaquetas de piedracaliza con representaciones simbólicas y de animales. Es por tanto uno de los más importantes tesoros arqueológicos de  la Península Ibérica, y la convierte en uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del continente. En el Museo de Prehistoria de Valencia y en el Museo Arqueológico de Gandía (MAGa) se encuentran expuestas algunas de las mejores plaquetas de la cueva. También podemos ver algunas reproducciones en el Centro de Interpretación Parpalló-Borrell.

La entrada de la cueva se presenta como una gran grieta de 15 metros de alto por 4 de ancho.Toma su nombre de un ave que solía habitar cerca de la cueva. En castellano se le conoce como avión (Riparia, riparia). Se diferencia del vencejo y de la golondrina porque el avión tiene el cuerpo negro y el vientre blanco, la golondrina tiene también el cuerpo negro y el vientre blanco pero la garganta de color rojizo, y el vencejo es totalmente negro.

 

LA OCUPACIÓN DE LA CUEVA DEL PARPALLÓ

La cueva del Parpalló es un abrigo natural formado por la disolución de rocas calizas del macizo del Mondúber. Está catalogada como Bien de Interés Cultural y desde el año 2008 está en proceso de revisión por la UNESCO para ser declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad.

La cueva del Parpalló empieza a ser ocupada por humanos hace unos 23.000–21.000 años en el Paleolítico superior.

Durante esta primera etapa, llamada Gravetiense, la ocupación de la cueva es escasa, pero ya aparecen restos de tecnología lítica y plaquetas grabadas.

Hace unos 21.000 años empieza la etapa de ocupación más importante, al periodo conocido como Solutrense, hasta hace aproximadamente 17.000–15.000 años, coincidiendo con el periodo de máximo frío glacial. Es la etapa que más restos arqueológicos ha ofrecido y la de la máxima producción de plaquetas grabadas y pintadas. Desde hace 17.000–15.000 y hasta hace 11.000 años, durante el Magdaleniense, se continúa ocupando la cueva con la misma intensidad.

¿CÓMO VIVÍAN EN LA CUEVA?

Según la localización de los restos recuperados durante la excavación se puede deducir que la parte este de la cueva sería la más utilizada para realizar tareas cotidianas. La parte oeste sería la zona de rechazo de los instrumentos rotos y de los cuerpos de los animales después de ser consumidos. La parte central-interior y las galerías tienen la mayor concentración de plaquetas. Esta ocupación del interior de la cueva posiblemente estaría complementada con una ocupación exterior en la entrada en cabañas o tiendas.

 

EL DESCUBRIMIENTO DE LA CUEVA DEL PARPALLÓ

Antes de ser descubierta como yacimiento arqueológico, la cueva era utilizada como refugio de pastores y rebaño. También era conocida por que tenía "piedras de fuego", es decir, pedernales, que usaban los campesinos de las cercanías para sus mecheros.

El yacimiento fue descubierto por Joan Vilanova i Piera en unas prospecciones el 1872. Poco después publicó parte del material descubierto. Después de esta noticia, la cueva fue visitada por algunos aficionados e investigadores, como el naturalista Eduard Boscà o el Padre Leandro Calvo, que también recogieron algunos materiales arqueológicos.

En 1913 Henri Breuil prospectó la cueva y encontró, aparte de piezas de sílex, la primera plaqueta grabada, que él interpretó como una cabeza de lince pero que probablemente sea la parte posterior de otro animal. Breuil solicitó excavar la cueva en 1914 pero desgraciadamente el estallido de la I Guerra Mundial se lo impidió.

El abate Henri Breuil fue una de las máximas autoridades en arqueología prehistórica. Viajó por toda Francia, África, España, Italia, Portugal, Irlanda y China. En España en 1904 estudió las pinturas rupestres de Altamira. El religioso francés mantenía buenos contactos con la prehistoria valenciana lo que le llevó en 1913 a visitar las cuevas del Parpalló y Meravelles (Gandia).

En 1928 Lluís Pericot visita la cueva por recomendación de Breuil y de P. Bosch Gimpera y, un año después, empieza las excavaciones bajo el patrocinio del Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia, que duran de 1929 a 1931. Durante estas tres campañas de excavación, Pericot recoge y estudia todo el material prehistórico así como las borde 6.000 plaquetas grabadas que constituyen el conjunto de arte amueblo más importante de Europa.

El material excavado por Pericot ha sido revisado y estudiado posteriormente en numerosas ocasiones y ha servido para varias tesis doctorales, dando como resultado una secuencia cronológica sin interrupción de la prehistoria mediterránea peninsular de 15.000 años.

LA VIDA EN LA CUEVA DEL PARPALLÓ

Los habitantes del Paleolítico superior eran Homo sapiens sapiens, intelectual y físicamente similares a nosotros. Eran nómadas y tenían una alta movilidad territorial puesto que sus presas principales también tenían constantes movimientos. Los lugares donde vivían, como el Parpalló, estarían ocupados estacionalmente.

Los habitantes del Parpalló vivían de la caza especializada, de la recolección de plantas y frutos vegetales y, puntualmente, de la pesca pescados o moluscos. Perfeccionaron las técnicas de caza, sobre todo mediante el desarrollo de nuevas armas arrojadizas, como el propulsor y el arco. También se perfeccionó la fabricación de herramientas líticas y de hueso.

Para cazar ciervos y cabras, los vigilaban y seguían. Esto no es nada fácil e implica una buena organización social y una red de vigilancia y control de los hábitos de la fauna.
Los animales abatidos se trasladaban enteros a la cueva, lo que indica que los lugares de caza estarían cerca de la cueva.

No toda la carne era consumida al instante. Se conocían técnicas de conservación natural de los alimentos como el fileteado y posterior ahumado o secado al aire libre. También se consumía la médula ósea fracturando o hirviendo los huesos.

Las presas preferentes eran los ciervos, las cabras salvajes y los conejos. En menor medida caballos y uros. Los conejos y otras presas pequeñas, como las aves, desarrollaron un papel complementario en la alimentación, como también los recursos marinos y fluviales, especialmente al final del periodo de ocupación de la cueva.
 

¿CÓMO IBAN VESTIDOS?

Su ropa era fundamentalmente de cuero y pieles de animales. La presencia de objetos como agujas de coser o punzones nos indican la atención prestada al equipamiento personal.

Usaban objetos de adorno como collares, pulseras, capuchas, etc., hechos de conchas, caracoles, huesos, asta, dientes de animales, piedra y, también seguramente, madera y cuero. Estas piezas se perforaban para fabricar colgantes. Los vestidos y los objetos de uso cotidiano, como las agujas, también se decoraban.

 

¿ENTERRABAN A SUS MUERTOS?


Se conoce la existencia de sepulturas, con la aparición de ajuares, pero su número es muy reducido, por lo que no hay que descartar que alguna de las prácticas funerarias se hiciera depositando o exponiendo los cadáveres al aire libre.

Dentro de la cueva del Parpalló se han encontrado restos de huesos humanos. El más importante es el cráneo de una muchacha de unos 15 años que seguramente sería sepultada dentro de la cueva, hace unos 20.000 años. Alrededor del cráneo había piedras que podrían estar delimitando o cubriendo la tumba.

 

EL CLIMA DURANTE LA GLACIACIÓN

El Paleolítico superior tiene lugar durante el último estadio de la última glaciación (Würm Final), una de las eras más frías de la historia del planeta. Durante las glaciaciones disminuye la temperatura y se concentra el hielo en los polos y los continentes cercanos. Esto hace que el clima sea más frío y árido, con menos precipitaciones. La línea de costa estaba más alejada que en la actualidad, fenómeno que se denomina regresión marina.

La etapa más fría se alcanza alrededor de los 18.000 años antes del presente. Gran parte de Europa quedó cubierta por el hielo. La Península Ibérica estaba bajo la influencia directa del frente polar, aunque al sur y al Mediterráneo esta influencia fue menor. El descenso y alejamiento del nivel del mar llegó a 120 m. en algunos momentos.

En el golfo de Valencia, la línea de costa estaba entre 15 y 20 kilómetros más alejada. La cueva del Parpalló quedaría pues 100 metros más elevada que en la actualidad, lo que comporta una mayor continentalidad climática y menos precipitaciones, de tipo seco o semi-árido. Las temperaturas serían entre 10 y 15 grados más bajas que en la actualidad.

Hay que decir que a los pies del Mondúber hasta el mar se extendía una ancha llanura litoral con vegetación esteparia o de pradera frecuentada por las especies de grandes herbívoros documentadas en los restos de fauna y en las plaquetas.


LA VEGETACIÓN DURANTE LA GLACIACIÓN

La vegetación predominante estaría adaptada a un clima seco y frío. Seria, por lo tanto, de tipo bosque-estepa. Los bosques serían principalmente de pino salgareño (Pinus nigra), con especies arbustivas como el enebro y la sabina (Juniperus sp.).


DESPUÉS DE LA GLACIACIÓN

Con el Holoceno entramos en el episodio climático en el todavía nos hallamos. Las temperaturas van aumentando progresivamente hasta la media actual. En torno al 8.000 antes del presente se produce el óptimo climático holoceno, con temperaturas y humedad más elevadas que en la actualidad, quedando la vegetación característica fijada hasta nuestros días.

Se establece el bosque mediterráneo de encinas (Quercus ilex) y coscoja (Quercus coccifera) y los arbustos relacionados, con mucha más variedad que en las etapas glaciales. También aparecen los acebuches (Olea europaea var. sylvestris).

 

LA FAUNA EN LA PREHISTORIA

Durante el Paleolítico superior tendríamos un paisaje de estepa y/o pradera, ideal para los pastos de los grandes herbívoros que se encuentran documentados tanto en los restos de fauna consumida de las cuevas como las plaquetas de Parpalló.

CIERVO (Cervus elaphus): su hábitat es el bosque, dehesas y zonas de matorrales. Su movilidad migratoria depende de los recursos estacionales, bajando a los valles en invierno y subiendo a zonas más elevadas en verano.

CABRA SALVAJE (Capra pyrenaica): vive en montañas, desde los valles a las cumbres rocosas. Prefiere los pinares y zonas de matorrales. En invierno bajan hacia los valles y en verano suben a las montañas.

CABALLO (Equus ferus caballus): viven en manadas en llanuras de estepa, praderas y dehesas.

URO (Bos primigenius): es el antepasado salvaje del buey. Se extinguieron en el siglo XVII. Vivían en manadas y su hábitat eran bosques de densidad variable y llanuras con abundante vegetación arbustiva y agua. Probablemente tenían costumbres migratorias de norte a sur. Eran fuertes, rápidos y muy agresivos.

De estos cuatro herbívoros, los más consumidos a la cueva del Parpalló son la cabra y el ciervo, seguidos a mucha distancia del caballo y el uro. Esto se explica por el hecho que la cueva está en una zona de tránsito entre la llanura litoral y el interior y permite acceder a los ciervos, especie de llanura, y a las cabras, especie de montaña.

En cuanto a los pequeños mamíferos, destaca el conejo, especie muy consumida también en Parpalló y que complementaría el consumo de cabra y ciervo, indicando una mayor estacionalidad en la ocupación de la cueva. También encontramos lince, zorro, jabalí, asno y rebeco. El topillo campesino y la chova piquigualda junto con la perdiz dan constancia que nos encontramos en un periodo frío y seco. Por otro lado, el asno y el rebeco son más frecuentes en momentos de mejora climática, al final de la glaciación.

 

¿CÓMO SE FORMA UN YACIMIENTO?

La mayoría de los yacimientos arqueológicos se encuentran debajo tierra. Esto se debe, generalmente, a causas naturales, pero también a la acción humana. Por ejemplo, cuando se abandona una cueva como vivienda, los grupos humanos que vivían dejan sobre la superficie la impronta de sus acciones, herramientas abandonadas, desperdicios de comida, restos de hogares, etc., que son cubiertos, a lo largo de los años, por capas de sedimentación o por fragmentos de piedra caídos del techo, así como por la tierra que aportan los animales y los diversos fenómenos climáticos.

Estas capas de tierra depositadas una encima de la otra por la acción humana o de la naturaleza se denominan estratos. Los métodos de excavación actuales se basan en el principio de superposición estratigráfica, cosa que significa que las capas de tierra o las estructuras superiores son más recientes y las inferiores más antiguas. La información recogida de la estratigrafía es muy importante para la datación, puesto que todos los materiales encontrados nos dan una cronología u otra, según el estrato en que se hayan encontrado. Por ejemplo, una moneda o un trozo de cerámica de los que se conoce la fecha aproximada de fabricación, al encontrarlas en un estrato determinado, nos informa sobre los periodos de formación del estrato y podemos utilizar esta información para datar las capas superiores y las inferiores.

 

HERRAMIENTAS DE CAZA, RECOLECCIÓN Y PESCA

ARCO
Es el arma que se utiliza para cazar animales tanto pequeños o microfauna (insectos, aves), medianos o mesofauna (conejo), como grandes o macrofauna (ciervos, cabras montesas, caballos, uros, etc.). Las medidas de los primeros arcos prehistóricos están entre 1 y 1,8 metros y eran del tipo simple o arco plano. La cuerda del arco estaría hecha con tendones de animales.

FLECHAS
Las puntas de flecha presentan varias formas todas adaptadas para ser insertadas en un fuste de madera, fijándolas con resinas y fibras vegetales o tendones de animales. Las más características son las de pedúnculo y aleta y las puntas de escotadura.

Hacia el final del periodo de ocupación de la cueva, hace unos 15.000 – 11.000 años, las flechas se hacen con pequeñas láminas geométricas de sílex insertas a lo largo del fuste.

PUÑAL DE SÍLEX
Herramienta multiuso que serviría para cortar varios materiales, como la piel, la carne, plantas, etc. También se utilizaría como arma de mano.

JABALINA
Arma para ser lanzada. Normalmente la punta está hecha de hueso, con un extremo biselado para ser insertado en la madera. Las puntas también podían haber sido de sílex. Su uso principal sería la caza de animales grandes.

PROPULSOR
Instrumento realizado en madera, hueso o cuerno. Se usaba para lanzar con más fuerza y alcance las jabalinas gracias al efecto palanca.

 

HERRAMIENTAS PARA TRABAJAR LA PIEL

AGUJA

Hecha en hueso, servía para coser la piel.

RASPADOR
Herramienta de sílex con un extremo redondeado que se empleaba para raspar la piel y prepararla para hacer ropa, calzado, mantas, etc. Agujas de hueso del Magdaleniense superior. Raspador doble del Solutrense superior.

CUCHILLO
Se compone de una hoja de sílex con un lado retocado para quitarle el filo y facilitar su enmangado.

RAEDERA

Son herramientas multifunción hechas generalmente sobre una lasca de sílex. Presenta un borde cortante que se podría usar para cortar, raspar, afilar, etc. Es una de las herramientas prehistóricas más antiguas y que más se utilizan a lo largo de la prehistoria.

BURIL

Útil con una punta cortante y que se emplearía para cortar y hacer incisiones en hueso, madera y asta. Los útiles de hueso (puntas, agujas) se cortarían con buriles. Éstos también se usarían para grabar las plaquetas y paredes de las cuevas con arte prehistórico.

PERFORADOR
Herramienta usada para hacer agujeros en hueso, madera y asta. Por ejemplo, se emplearía para hacer los ojales de las agujas de hueso.

SIERRA
Está compuesta por varias piezas de sílex denominadas denticulados. Su función principal sería cortar, serrar o raspar madera, hueso y asta.